domingo, 17 de octubre de 2010

Gru (mas o menos)

Vale... Hoy os voy a hablar sobre una película que seguramente todos conozcáis, y, si no la conocéis...bueno, para eso está esta entrada. Bien. El titulo es.....Gru, mi villano favorito. Probablemente algunos piensen que voy a discutir sobre el nombre "Gru", pero, en fin, hoy no voy a entrar en eso. Voy a hacer una breve y superficial visualización. Es una película que no está ni bien ni mal, ni divertida ni aburrida, no es ni dulce ni salada, el adjetivo es....nada, no hay ningún adjetivo, así que quedaos con la idea de que es algo que podeis ir a ver.... probablemente. La verdad es que no me centré mucho en la película, porque hubieron distintos factores que me distrajeron:
1(el primero): Una persona que no paraba de decir ooohhhhhh.....aaaahhhhhh...uyyyyyyy, y demás ruidos desconcertantes con cada cosa que pasaba en la pantalla.

2(en segundo lugar): típica familia que viene no a ver la película, nooooo, vienen a hacer ruido. Estaba la madre regañando, dándole los bocadillos a los niños (los cuales estaban envueltos en papel de plata) y los niños tan campantes, haciendo unos debates sobre la repartición de las patatas fritas.

3(y por último): Gente entrando en la sala sin previo aviso, a mitad de la película. Y cuando digo a mitad digo media hora después.

Así que, bueno, mi charla de hoy ha sido más sobre la fauna cinéfila que sobre la película en cuestión...que se le va a hacer...

Atentamente, el Dr.Pipas Pochas

1 comentario:

  1. Querido Doctor Pipaspochas:
    Lo que cuentas de los ruidos en la sala de proyecciones, me recuerda una estupenda película del año 2000 llamada "Cecil B. Demented" dirigida por John Waters y protagonizada por Melanie Griffith en la cual el personaje que da nombre a la película (que es un cinéfilo homenaje a Cecil B, DeMille, director de macroproducciones del Hollywood primero) se dedica a asesinar a las personas que llegan tarde al cine y a los que hacen ruido. He recordado mucho esta peli desde que la vi. No entiendo por qué hay personas humanas que no se dan cuenta de que NO están en la sala de su casa, sino en un espacio público y que hay que respetar a los demás. En momentos como ese no lamento la desaparición de las salas de exhibición. Luego reflexiono, y pienso en la de veces que me he emocionado y sentido a mi alrededor la emoción de los que veían conmigo la película. O de las risas compartidas con desconocidos en la oscuridad de las salas. En fin, que no hay que olvidar que vivimos en un mundo imperfecto. Pero qué ganas de ser Cecil B. Demented me entran de vez en cuando...

    Besos de tu admiradora,
    La Dragona de Komodo

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