viernes, 30 de septiembre de 2011

La piel que habito

Acabo de comprender, mi querida Seki, cuánta razón tenías...
Luis Tosar... ¡Ay!
Creo que el mío es un amor imposible. Es tan imposible que me da cosa. No tengo acceso a él, nunca podré tocarle, besarle, desvestirle... La Enfermera Roberto dice que deje de suspirar, (me ha cortado el rollo, como cuando te despiertas de un sueño justo cuando ibas a besar al guapo, me sucedió de adolescente con John Travolta, fue casi un trauma, claro que en aquella época no conocía a Luis Tosar... Creo que acabo de desvelar que soy una rubia tonta y madura, o sea mayor, pero qué le vamos a hacer, como estoy al borde del trauma me pongo así y no cuido lo que digo y sufro constantemente, o no tanto, pero sufro, ay, porque mi Luis Tosar no será nunca mi Luis Tosar ¿no es un drama? ¿no es horrible?) "¡Basta!", grita la Enfermera Roberto asustándome, nunca me había hablado así. Lloro. Me consuela. Me dice que asuma que es un amor platónico y que tengo que aprender a pisar tierra, a pegarme a la realidad. Me lo he puesto como tarea.
Seré más realista.
Y reconoceré mis errores.
Seki, tienes razón. Es verdad. Es verdad, que Luis Tosar no tiene que estar en todas las películas.
Ya está dicho.
Siento decirte, sin embargo, Seki, que no han sido tus argumento (aunque ellos me hicieron pensar, ellos y la Enfermera Roberto) sino ver "La piel que habito" lo que me ha convencido: No es necesario que Luis Tosar esté en una película así. Vale. Lo acepto.
Pero te tengo que decir que por mucho que me esfuerzo en mirar con otros ojos a Daniel Craig (que es buen actor y rubio y guapo) no puedo hacerlo. Soy una rubia fiel. Una rubia tonta y fiel.¡Qué le vamos a hacer!

Y siendo como soy, ahora, una mujer más realista, puedo decir que creo que no hace falta ir a ver "La piel que habito". Es aburrida y larga. Si alguno o alguna quiere saber el secreto de la película, eso que no hay que desvelar y tal, pues me pregunta en privado, no voy a decir nada aquí. Aunque, la verdad, ni siquiera eso es tan importante. Habrá que esperar a la próxima de Almodóvar para disfrutar de buen cine, espero... Pero una cosa buena ha tenido (lo que demuestra que el cine es maravillloso) y es que gracias a ella he descubierto que mi ex-mi Luis Tosar no tiene por qué estar en todas las películas y ha provocado indirectamente que quiera ser más realista. ¡Qué bien! ¿no?
La rubia tonta

lunes, 26 de septiembre de 2011

Zoo moco...o zoo loco

Pues teníamos una tarde tonta, o sea, tonta tonta, de esas en las que hace un calor para morirte y no se te ocurre ningún plan porque ya lo has hecho todo (el final del verano es lo que tiene) y no quieres quedarte en casa porque todo el mundo acabará crispado, peleado, pasado y todo lo demás malo que acaba en ado. Así que miramos la cartelera y elegimos (es un decir, en una cartelera de verano y con niña pequeña haces lo que puedes, es como cuando te preguntan que qué prefieres si paliza o muerte) una película de la que no sabíamos nada, Zoo loco.

Como no queremos pasar por ignorantes (las miserias mejor en casa con los tuyos) leímos varias críticas y no la ponían mal (que después del resultado está claro que vimos una crítica de alguien muy raro porque si no no lo entiendo, que es lo que tiene internet, que deberían avisar, ¿no?, poner algo así como "ojo, que soy mu raro, allá tu si me haces caso").

He de reconocer que no las tenía todas conmigo, por eso me lleve la tabla de planchar y unas cuantas camisetas, la poancha de vapor y un alargador muy largo, me daba a mí que iba a ser una de esas películas en las que no importa que te pierdas un trocito...o dos...o tres. Y tuve razón.

Por más vueltas que le dí en su momento (ahora lo he dejado, lo de las vueltas, tengo muchas preocupaciones en este momento más urgentes, la verdad, por ejemplo ¿qué hago hoy para comer?, que estoy podridita de pensar y pensar y que luego no le gusta nada a nadie...ni a mí, porque cocino de pena...pero me estoy desviando). O sea que le dí vueltas porque no consigo entender a los que han perpetrado semejante bodrio. A ver: ¿es una peli para niños? ¿para adultos? ¿Para adultos con discapacidad afectiva? ¿Para amantes de los animales? ¿Para los que les gustan las cursiladas? ¿O no pensaron en nada más que aprovechar subvenciones? Que alguien me conteste por favor: ¿para quien leches se hizo esta película?

Es una historia absurda de planteamiento infantil (vigilante de zoo más bueno que el pan que nunca consigue chica y al que los animales, que hablan, deciden ayudar), con personajes que no puede entender un niño (la primera novia, esa arpía de libro que se ve venir a ocho kilómetros pero que no debe ser obvia para una niña de seis años), situaciones absurdas y vergonzosas (ahora no las recuerdo, gracias a Dios, mi memoria me preserva de algunas debacles), alegatos a favor de los animales (del tipo que salen el los libros de texto de primero de primaria), y gags animálicos manidos, trillados, sacados de otras mil pelis anteriores... incluido el animalito con acento andaluz.

Allí estábamos los cuatro y mis camisetas planchadas, aburridos, bostezantes, atiborrados de palomitas, y con bastantes menos euros en el bolsillo que al comienzo de la tarde. Y para colmo, como somos unos benditos, caundo terminó no nos atrevimos a colarnos en la sala de al lado para resarcirnos de algo tan, pero tan, tan malo.

¿Qué lección podemos sacar de esta vivencia cinéfila? Varias:

a) no te creas las críticas de nadie, pero de nadie, nadie, lo que te lleva a un callejón sin salida porque si no lees críticas acabarás en el cine como nosotros, viendo bodrios carísimos.

b) A veces es mejor hacer bricolaje casero familiar, o volar la cometa aunque no haga viento, o acabar peleados al final del día, pero sin haber enriquecido a unos...unos....unos desgraciaos, no se me ocurre otra palabra.

c) Llévate siempre trabajo al cine, así no perderás del todo la tarde si la cosa no resulta.

O no, no estoy segura.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Verraquismo visceral

Pues no, no me gustan especialmente los cowboys, así, como concepto, aunque reconozco que la ropa les sienta bien, les hace más viriles (qué palabra tan antigua) y les queda estupendamente esa cosa de no lavarse que todos tienen...cosa que nunca diré delante de mis hijos, no quiero que cunda aun más el ejemplo.

Los alienígenas me gustan más, bueno, no los alienígenas, yo nunca me hubiera casado con alien y reconozco que me habría costado much9 encariñarme de alguien tan feo como E.T., pero me gusta la ciencia ficción, más la leida que la vista en el cine. Pero yo no pagué los casi ocho euros de la entrada para ver aliens, ni para ver cowboys así, en genérico. Yo pagué lo que en plena crisis me parece un pastizal para verle a EL, en mayúsculas, a super DANIEL CRAIG.

Sí, soy una forofa desatada desde que le ví en su primer bond y sí, creo necesario explicar por qué estaba viendo un bond, el primero de mi vida al que me acerqué voluntariamente, sin que mediara ningún ataque sorpresa por parte de ninguna televisión nacional. El caso es que siento una..ejem..pequeña debilidad por los hombres guapos, debilidad que intento disimular de mil maneras, entre ellas no alquilando ninguna peli sólo por la belleza de su prota, aunque eso me obligue a leer críticas, biografías y sesudos estudios que me den una coartada.

En el caso que nos ocupa sencillamente vi el poster anunciador de la peli y me dije que era un hombre muy guapo y que cuando me pusiera enferma podría mostrar alguna indulgencia hacia mi adicción a la belleza masculina. Pero como soy muy fuerte pasaron más de seis meses hasta que me cogí una gripe. Entonces alquilé Casino Royale, la dejé en la estantería del salón, hice las camas, pasé la mopa, puse en marcha una comida de emergencia (paella de marisco congelao...el marisco, no el caldo, faltaría más), pagué los recibos de las extraescolares por internet y entonces sí, me tumbé en el sofá dispuesta a descansar mi cabeza y alegrar mi vista. Y lo que viví solo puedo definirlo como una epifanía: descubrí a un hombre muy guapo que era además un gran actor, capaz como tantos actores ingleses de contarlo todo con los ojos sin usar una palabra, capaz además de reinventar un personaje tan manido y hacerlo por primera vez creible. En fin, que estaba dispuesta a un entretenimiento barato y me encontré otra cosa muy distinta.

Desde aquel momento me hice fan incontestable de Craig, he visto toda su filmografía a mi alcance en inglés subtitulado (porque ¡vaya voz, señores, vaya voz, a la altura de su cuerpo y su mirada!) y todavía ando buscando alguna de sus pelis que no accedieron a nuestro mercado. (PUede incluso, que me de otro ataque anglófilo y sea capaz de ver cualquiera de estos títlos a trozos: un fragmento en castellano para saber qué dicen, y el mismo en inglés para escuchar su modo de decir...no sería la primera vez, no).

Se entenderá entonces que yo, por EL, estoy dispuesta a tragarme lo que sea. Veré incluso la de miedo que ha hecho, yo, que me asusto con "Agárrame ese fantasma" de Abbott y Costello, que con catorce años tuve que salirme de La Bella Durmiente porque me aterraba la bruja-dragón del final. Esto es amor, lo confieso.

El caso es que no esperaba mucho de esta "Cowboys contra Alienigenas", me esperaba incluso lo peor, pero tengo que decir que no está mal. De un modo raro consiguen que no chirrie esa mezcla imposible (imposible por lo menos a los no inicados al comic en que se basa) de colts y armas más allá del láser. Se deja ver, es entretenida, y le pegan muy bien las palomitas de rigor. Además es un gusto recuperar al Harrison Ford de los mejores tiempos, y ver el recital de pequeños gestos que Daniel pone a nuestro alcance, y la ambientación, y la conjunción de dos mundos en apariencia incompatibles.

Pero también tengo que decir que mi pasión uterina por este pedazo de hombre no ha quedado del todo satisfecha: me falta, claro, la versión original, inalcanzable donde vivo (porque si Craig tiene una bonita voz, no se pierdan la de Ford), y un poco más de expansión interpretativa del personaje principal, y haberle visto (por pedir, pedir) más las cachas, que sólo se le ve una vez en una escena bonita pero muy efímera y se me hizo corto, la verdad, no me dió tiempo a babear lo suficiente.

Y como una es, ya lo he dicho, una hooligan del incomparable DANIEL CRAIG, la volveré a ver, claro está , pero en mi casita, que cuesta menos y en V.O.. Y con el mando en la mano para poner el slow donde interese, que hay que amortizar la nómina y aliviar la líbido. Para que veas lo poco que cuesta la felicidad insustancial.

P.D. Me hubiera gustado poner al principio una imagen de mi adorado vestido de vaquero pero se me queman las patatas y lo primero es lo primero. Tampoco importa tanto, en internet hay fotos a porrillo, elige la uqe más te guste

sábado, 28 de mayo de 2011

PARIS ERA UNA FIESTA

Eran las 8 e la mañana….y estaba yo dando vueltas en la cama, enredada en una manta azul divina para esta época traidora y hermosa cual Gene Tierney, llamada primavera, cuando recordé a las vez (misterios de la duermevela)tres cosas tres: la primera, la más cercana (¡afortunadamente aun no lo hago al revés!) que era lo mucho que disfruté con la última peli del Woody Allen, Midnight in Paris, la siguiente, cómo me recordó un libro delicioso de Hemingway , Paris era una fiesta, y ya (y esta es la tercera, para que no se diga) me vinieron en tropel todas las referencias, los recuerdos sentimentales, de esos que tienen la propiedad de ser recuerdos los haya una vivido o no: Humphrey Bogart e Ingrid Bergman recordando Paris desde Casablanca, Martín Romaña caminando por la Place de la Concorde (ese loco adorable, alter ego del escritor Bryce Echenique y que esta reportera encuentra en varios de sus amigos) y viviendo en su buhardilla sin baño, Toulouse Lautrec y ese bombón trufado que es Ewan Mac Gregor cantando ¡cantando!!! (encima de lindo, cantaba…) por las calles de Montmartre mientras la cerda (mayores señas Nicole Kidman) sufría encima de su elefante…sí, exacto, en Moulin Rouge, Irma la Dulce paseando con su horrible perrito y sus inolvidables medias verdes y Jack Lemmón saliendo del subsuelo con bastón y sombrero de bombín…hasta recordé Can Can siguiendo la línea de la Rubia Tonta, porque es una peli que no he visto pero la recuerdo, en ella canta Maurice Chevalier “I love Paris in the spring time…” y mi madre tenía el elepé con la banda sonora que yo escuchaba maniáticamente en Talara, tierra soñada por mí, allá en mi infancia peruana…
Para ya, Tellalallama, ¡para ya! Que me mareo y se marean todos. Después de este flashback muy en la onda autoayúdica (y tómatelo como quieras), os digo: es que vi la película (la del tio Woody) como ya dije antes (me repito pito) y me trajo de golpe todo como si me fuera a morir pero en celuloide. ¡Qué bonito! Sería genial, antes de morir no es que pase toda tu vida en un segundo sino un montón de escenas de pelis que te han gustado y te mueres feliz creyéndote Shirley Mac Laine (en Irma la Dulce, por supuesto) o Marion Cotillard (que también sale en la película) (no Pipaspochas, en Irma no, en MIidnight, ¡ah, qué joven eres!). Yo creo que firmaría por eso. Y seguro moriría con glamour y feng shui, que es una forma de morir muy en boga (que hay que estar a la última oyes).
¡Ah! Es verdad, Paris siempre fue un sueño para nosotros los americanos (bueno está bien, incluyo aquí a los estadounidenses para que no se sientan discriminados por paliduchos, incluidos los afroestadounidenses que también son paliduchos pero conceptuales, ya sabéis), siempre hay algún loco que nos la pinta de colores como el cartel de la peli de Woody y no hay forma de escapar a su embrujo y en cuanto una puede ¡zas! Baguette y vino barato a la orilla del Sena.
En fin, que Midnight in Paris tiene al menos dos cosas que (nooooooooooooooo, no os la voy a destripar) impresionan: la primera es que dejas de odiar a Owen Wilson por haber hecho “No tan duro de pelar” y a la mitad de la peli no te importa que imite al tío Woody y más bien te entusiasman sus avatares, en medio de ese melancólico canto de amor a la “Generación Perdida” (la de la literatura , ¡ay que bonico” que te dan ganas de saltar a la pantalla como en La Rosa Púrpura del Cairo) y la segunda cosa ya la olvidé, pero era muy importante. Y como no he desayunado y lo empiezo a notar mejor no sigo porque me pueden despedir.
Solo añadiré una objeción, un defecto que tiene esta peli, si Rubia Tonta, como ya lo has imaginado por esos ojos abiertos esas manos en la boca (te veo te veo…) ese gesto de desesperación y horror: no sale Luis Tosar. Te digo más: la vida es así, no la he inventado yo. Y por supuesto me despido atentamente queridos y queridas lectores y lectoras con una frase genial que me he inventado como estrategia de autoayuda contra esta fatal ausencia: ¡siempre nos quedará Paris!

lunes, 18 de abril de 2011

Cine en primavera

Hace tanto tiempo que no escribo que me cuesta comenzar... Mi mirada se acaba de perder en la pared que tengo frente a mí. Si al menos fuera una ventana o hubiera una televisión lo entendería, pero no. Me siento un poco dispersa. Comienzo otra vez. Hace tanto tiempo que no escribo... ¿Por qué hace tanto tiempo que no escribo? ¿Qué he estado haciendo? La verdad es que no podría decirlo. Eso me angustia un poco. Pero no voy a angustiarme ahora. Voy a escribir. Tengo que poner un poco de orden en mi vida. Si viérais mi casa entenderíais esto que os digo. Todo manga por hombro. En fin. Decidí hoy, para comenzar a poner un poco de orden, que iba a escribir. Porque hace tanto tiempo que no escribo... Pero esto ya lo he escrito antes. A ver si cojo carrerilla y puedo escribir lo que quiero escribir. Allá voy: Hace tanto tiempo que no escribo que me hubiera gustado contaros que vi una película en la que salía mi adorado Luis Tosar (suspiro) Pero no puedo porque en "Cisne negro", que fue la película que vi, no está Luis Tosar (otro suspiro) y me pregunto ¿por qué no está Luis Tosar (sí, otro suspiro) en todas las películas? ¿Qué les cuesta? A mí, por ejemplo, me harían feliz. Pero no. No estaba Luis Tosar, ay.

Y sin embargo, era una buena película. Para sufrir, pero buena. Era de ballet. Qué delgadas son las bailarinas. Y cuánto sufren. Es increíble lo que cuesta ser un cisne negro. Por ejemplo, a mí me costaría muchísimo: soy rubia y no sé bailar en puntas. Me gustaría poder desarrollar esto pero no puedo porque en lo único en lo que puedo pensar es en que Luis Tosar haría perfectamente el papel que hace Vincent Casel en la película.

A lo mejor me pasa esto de que no puedo desarrollar bien mis ideas por la primavera. Tengo que confesar que desde que comenzó abril sólo pienso en Luis Tosar. Otros años la primavera me da alergia. ¿Os habéis dado cuenta de que alergia y alegría tienen las mismas letras? Pero no da alegría la alergia, no. A mí, ahora mismo, solo me da alegría Luis Tosar. Así que este año estoy sin alergia, pero también sin alegría. Sufro, sin mocos ni estornudos, pero sufro. Sufro, y en eso me parezco a Natalie Portman en "Cisne negro". Sufro obsesivamente porque Luis Tosar no es mi vecino, por ejemplo. Porque no es mi carnicero ni mi panadero ni me lo cruzo por la calle. Hoy me he cruzado por la calle con un vecino que no me saludó. Me dieron ganas de llorar. Se puede sufrir mucho sin bailar en puntas. En fin. Tengo que reconocer que Natalie Portman está estupenda en la película, y sufre super bien, aunque ella no sea, lógicamente, Luis Tosar.

No sé si puedo, tras todo lo que os he contado, recomendar "Cisne negro". No sé si me gustó realmente, ya sabéis por qué. ¿Habéis visto "También la lluvia"? Es una película maravillosa. En ella sí sale Luis Tosar. 

La rubia tonta

domingo, 27 de marzo de 2011

Cristales de espejo

Hoy voy a dedicarme a hacer una breve pero importante reflexión, una pregunta que habita en el fondo de todos nosotros, haciendo fuerza por salir: quien, en un atentado contra la humanidad, inventó el cristal de espejo?

Sí, señores. Esa es una gran pregunta. Es un inventor fantasma, porque lo podéis buscar donde sea, en internet..., ...., bueno, donde sea; que no os aparece nada. Yo creo que es un simple motivo de protección personal, ya que si supiésemos su foto y donde vive, sin duda alguna nos íbamos a su casa a decirle cuatro cosas.
Sí, amigos, porque todos nos hemos encontrado alguna vez en una situación tal que así:
Vas caminando, tranquilamente, entre un paisaje otoñal, las mariposas revolotean a tu alrededor, y de pronto, miras hacia delante y ves un cristal de espejo; y al principio te dices ¿un cristal de espejo?, otra vez no, no puede ser!; pero conforme vas caminando esos diez metros determinantes que te separan del cristal, lo ves con mejor claridad: sí es. Esos diez metros, son de agonía incalculable, de saber que vas a hacer lo de siempre: cuando pasas por su lado, empieza a susurrar tu nombre, y no puedes evitar mirarlo; al principio de reojillo, disimuladamente, pero es que luego no es que susurre, es que aclama, grita tu nombre, y entonces efectúas un indeseado giro de la cabeza, y ahí está, plantado, impasible, el cristal de espejo.


Hay unos doce segundos en los que solo estáis tu...y el cristal...el cristal...y tú. Es curioso, pero al final, como que lo intentas intimidar, le hechas una mirada, desafiante, pero es que empieza a brillar, y entonces te paras del todo, tú le miras a él, él te mira a tí, y te rindes a la ley física mundialmente reconocida, que es, el peinarse delante de un cristal de espejo.

Pero aún hay más, y es que también hay un efecto rebote, desde la persona que está al otro lado del muro y ve la cara de inteligente que estás poniendo. Esta persona te mira desde dentro y se pregunta ¿tendrá algún problema mental esta pobre persona?, y también: ¿me está viendo?. Y la agonía es casi igualable a la del individuo que está en el exterior. Lo que se hace en estos casos es: se abren los ojos, pero mucho, hasta que tengan el tamaño de dos naranjas, y entonces vas moviéndote de un lado a otro del cristal, para ver si el otro responde. Este movimiento se va degenerando, hasta que se acaba produciendo uno de los fenómenos más bonitos que nos puede ofrecer la madre naturaleza: ambos individuos acaban haciendo
una coreografía, coordinada, cada uno preguntándose si el otro le estará viendo.

Ahora, para no romper la tradición, pondré referencia a alguna película relacionada con cristales:
-La jungla de cristal, de 007. En realidad, su contenido no tiene nada que ver con los cristales, pero como solamente tengo que mostrar el título, pues sirve para el momento.




Atentamente,

El Dr.Pipaspochas



martes, 15 de marzo de 2011

Y las pelirrojas qué? ¡ Yo quiero ser Geena Davis!






Y en cambio soy Tellama Lallama, reportera especializada y corresponsal en el extranjero…según se vea…puede que el extranjero sea el Machu Pichu o puede que sea Quintanar de la Orden. Por el momento al extranjero llego en metro. Pero oye, como dijo Italo Calvino, “lo importante son los conceptos señorita Pinky” (bueno puede que así exactamente no lo dijera pero esto a mi me autoayuda para escribir este párrafo)
Pero, insisto, sería más bonito que el extranjero fuera no sé…el mar de los Sargazos o la Bahía de Rande con tesoros y todo. Aunque la Bahía de Rande no sale en la peli de marras. Ah, pero… ¿dije peli??? Sí señoras y señores, o que se creían, ¿que esta reportera no iba a seguir la consigna??? ¿Cómo creen que me autoayudo sino?

Pos verán. Todo comenzó un día de octubre en que me hallaba efectivamente, analizando la situación extranjera en Lima, para ver qué apasionante reportaje os mandaba queridos lectores y queridas lectoras (¡ay por dios como cansa esto señora ministra -¡Ah! ¡Que ya no hay!- Pero que no se diga que una no se esfuerza por la igualdad desde el lenguaje) cuando de pronto…me cansé. Sí, me cansé. Esa cosa tan humana. Y es que leyendo los reportajes de Pipaspochas, Seki Voka y la Rubia Tonta, me sentí en la obligación de emular a mi doble compatriota Vargas Llosa y escribir cosas Nobel. Y oyes… ¡eso cansa!



De manera que me arrastré hacia el televisor, previo paso por la cocina para avituallarme de algo masticable con salsa picante (ají, le llamamos mis pequeños saltamontes y saltamontas) y hete aquí que…sí señores ¡vi una luz!!! Y no era que me había muerto…era que daban una peli. Que digo una peli. Daban LA PELI. No dando crédito me acomodé en la cama (es que en aquellas tierras extranjeras -según se mire porque justo ahí fui a nacer hace…un número indeterminado de años- me entran las malas costumbres nativas de poner la tele en la habitación) y me dispuse a ver por enésima vez las carreras, los saltos y los besos de tornillo de los dobles de Geena Davis y Mathew Modine. Era "La isla de las cabezas cortadas"


Y una vez más llegué a la conclusión de que ¡me encanta esta peli!!! Quiero ser pirata pero así, como ella, como Geena Davis porque ella va y hace lo que le da la gana y encima tiene al Mathew de qué… ¿acaso de compañero?, ¿acaso de jefe? ¿Acaso de contrincante? No señor, lo tiene de ESCLAVO. Y como una tiene sus perversiones pues…eso es más… bonito que cualquier otra cosa (no digo mucho más sobre el morbo y esas cosas porque, Pipaspochas, eres menor de edad aunque seas nuestro ídolo).
Encima va y se lía a dar volteretas, todas las del mundo, y lo de su doble lo dije por pura envidia cochina porque dicen por ahí que ella lo hizo todito sin doble y el Mathew también.
El caso es que pasé un rato estupendo y no escribí nada. AH!! Pero ¿y los efectos benéficos autoayúdicos? Ella es una superprota in-rubia (esto es no-rubia y sin ánimo de ofender Rubia tonta, lo que pasa es que habemos otros colores y hay que reivindicarlo), una pirata que se atrevía a ponerle a su barco un nombre ñoño y femenino “El Morning Star” y aun así la respetaban (Es que no me imagino “Cuidado con la terrible maldición del Morning Star”, no es serio.) y encima lo del esclavo. Ay.
Y pasado el tiempo me digo y por qué no hago memoria y les cuento a mis lectores y lectoras (aun inexistentes) ¿esta maravillosa experiencia de cine y autoayuda? Y para hacerlo a cabalidad, como vaga que se respete, me fui derechito a Wikipedia. Una de estas cosas sobrevaloradas que sin embargo conviene mirar. ¿Y qué me encuentro? ¡OPROBIO!!! ¡CALUMNIAS! o al menos ¡MALDADES! Al principio me hundí en la depresión y en una lata de leche condensada que mis médicos brujos (esta es otra historia) me tienen prohibidísima, para consolarme. Reflexionando con la cuchara en la boca, me di cuenta de que no había motivo más que para el regocijo.
Veréis. Resulta que esta peli fue uno de los más grandes fracasos de taquilla de la historia del cine, la gente no solo no la veía sino que abominaban de ella, que si era solo para lucimiento de Geena Davis, que si Mathew cobró carísimo para hacer de esclavo (que contradicción más estupenda, mon dieu!), que si solo se salva la banda sonora… Imaginé las salas de cine desiertas, es más me imaginé a mi misma en una sala de cine desierta y saliendo del cine con sombrero y gabardina, es decir, con el uniforme de pasar desapercibida, para que no se burlaran de mi los demás espectadores (que como todo el mundo sabe, están pendientes de mis preferencias).
Pero una voz en mi interior dijo ¡Y qué mi niña! (es que soy un poco ñoña) ¿No te das cuenta de que así se reafirma tu individualidad? Corrí entonces a revisar mi ejemplar de “Yo estoy bien, tú estás bien” que tenía escondido detrás de “Yo me he robado tu queso imbécil” para hacerme la dura, y comprendí que mi camino de sanación tenía que pasar por aquí, por esta peli, por esta unicidad, por esta mismidad mismamente…Y la banda sonora de mi vida entonó un bonito aleluyadehendel reafirmante cual crema veraniega (y no me refiero al Vichisuá). Y así, con la autoestima renovada (un poco subidita diría yo, releyéndome a mi misma), me puse a escribir estas líneas.
Moraleja: Es mejor esconder el “Yo estoy bien, tú estás bien”, detrás del diccionario María Moliner. Es más grande.
Ya está pues, licenciados-as.
Tellama Lallama

sábado, 12 de marzo de 2011

Autobuses

Hoy, voy a cometer la valentía de enfrentarme a uno de los grandes enigmas a los que el ser humano ha tenido que enfrentarse jamás. Quizá os estéis imaginando que esta disertación tratará sobre las relaciones espacio-tiempo en los agujeros negros, o la teoría de la relatividad, o sobre el término de lo infinito, pero realmente no hace falta irse tan lejos, para encontrar una pregunta a la que nadie ha encontrado respuesta:
-Por que la puerta del autobús nunca para delante de ti?????

NO, no tratéis de hallar la respuesta, porque, queridos amigos, no existe. Es imposible; es decir, no es taaaaan difíííícil, que cuando un conductor para en una parada vea a la gente pegándose a la acera y pare el autobús delante de ella, pero el buen conductor nunca lo hace.

Quizá es un impulso, algo que no se controla, o quizá sea para hacer la gracia de ver a la señora mayor, con tacones, abrigo de piel y bufanda dejándose los pulmones en el trayecto hasta la entrada del vehículo.

Aún así, jamás hemos de generalizar, porque cada autobusero se comporta de una manera especial, característica, con unas pautas a seguir. Podemos distinguir cuatro tipos de conductor:

-El discotequero (o Homo Chulo Familiaris): este tipo de autobusero, siempre se comporta de esta manera, haciendo a la gente correr, pero resulta que encima cuando subes al autobús, te mira por encima del hombro, tras sus gafas de sol, y con su pelo engominado, viendo como te deshinchas, como diciéndote:"pues tampoco ha sido para tanto". Este conductor se determina fácilmente, ya que siempre llevará o perilla, cresta de pavo o unos pendientes, y unas gafas de sol, para que al mirarte, intimide un poco. Es una especie muy versátil, con lo que los podemos encontrar, más o menos, en todos los paisajes, tanto peninsulares como europeos.

-El gruñón (o Homo Difficile Avus): este conductor es uno de los más agresivos, se suele encontrar en el levante provincial, y zonas centrales, como Madrid, y alrededores (Toledo, zonas de Castilla y León cercanas a Madrid...etc). Este autobusero tiene hermosas características. Principalmente: éste te hace correr una distancia más grande de la normal, ya que, al subir al autobús, te tendrá que, o bien insultar, o gritar, o chillar, o, en fin, decirte que algo que has hecho está mal, por ejemplo:
Estoy subiendo al autobús, subo, doy un paso, dos, estoy en la cabina del conductor. Paso el bonobús, y no me pita, está sin saldo. El autobusero me dice: "y ahora qué?". Mientras me limpio sus perdigones de saliva de la cara, le respondo "no sé" (y pensando por dentro "tu sabrás, llevas aquí mucho más tiempo que yo"); a lo que él me responde: "no sé no, si no hay dinero, no hay viaje", y me echa del autobús.
Otros casos se pueden dar, en los que simplemente el autobusero te insulte, o te grite, pero te deje subir, por ejemplo:
Una señora cruza la calle por delante del autobús, cuando el vehículo está delante de una parada, sube al transporte, y entonces el conductor le contesta: "pero, no ve usted que el autobús está aquí parado?", la señora le dice que sí (menos mal), y él le dice: "pues no vuelva a hacerlo, no cruce otra vez por delante". "No, no", le dice la señora, pero el autobusero la sigue bombardeando: "no, pero es que no quiero que hoy me diga que no lo va a hacer y mañana lo repita". La señora pasa el bonobús y la discusión se termina.

Hay un subgénero de este conductor, que disfruta viendo sufrir, de alguna manera, a sus clientes. Es denominado el cabezón, que es lo que le grita toda la gente a la que deja tirada, (o Homo Difficile Sapiens). Este autobusero desarrolla fuertes técnicas de caza, en las que engaña a la gente que va a subir al autobús, por ejemplo:
Van dos amigos, a las 7 de la mañana, con las ojeras hasta los tobillos, porque tienen que llegar al instituto, ah, porque esa es otra, que los horarios escolares, no están adaptados a la sociedad, que los niños parecen pescadores, o mineros, levantándose a las tantas, que tienen que dormir 8 horas, algunos dicen que 9, otros hasta 10 horas de sueño, algo que no está claro...Bueno, pero no me voy por las ramas. Son las 7 de la mañana, y, cuando giran la esquina de la parada, ven al autobús, que les espera apaciblemente quieto. Justo cuando se van a acercar, la cacería se pone en marcha, el autobusero intimida a sus presas, haciendo rugir el motor, con lo que éstas se ven obligadas a correr. Corren, con las mochilas de 6 kilos, haciéndolas trotar en sus espaldas y, con suerte, arrugando alguna que otra ficha de matemáticas, y cuando están a unos dos metros de distancia, el autobusero pisa el acelerador. Ya es inútil correr, pues
cuando ellos llegan a la altura de la puerta, él les saluda y sonríe, mientras se aleja despacio, para frustrar a los clientes. Además, todos sabemos, que a las 7 de la mañana, nadie tiene ganas de que le toquen sus partes nobles, por lo que este conductor se aprovecha de la falta de sueño, y, por tanto, falta de reflejos de sus presas, para ponerse en acción.

Por último, está el borracho, o Homo Urbano Piripi. Este es un tipo de conductor muy común. Es el típico que al frenar te hace comer el asiento de delante, y al arrancar te hace caer de culo, al que algunos atribuyen el hecho de que se ha sacado el carné a través de un curso online. Este conductor adopta múltiples formas. Puede tener o un pelo largo y liso, o largo y rizado, o puede ser calvo...es muy difícil de identificar, y al que solo podemos clasificar cuando nos vemos con un cacho de asiento entre los dientes.

Para cumplir todas las características que caracterizan característicamente las entradas de este blog, me veo obligado a citar alguna película, así que:
-Priscilla, la reina del desierto; en la que he visto que aparece un autobús (solo en la carátula, ni si quiera la he visto, pero sirve para dar el pego)



Atentamente,

el Dr.Pipaspochas

martes, 11 de enero de 2011

Banana esplín

6 de enero por la noche. Dolor de cabeza. Dolor de barriga. Decido vomitar. Vomito. Vomito mucho. Me digo "¿me estaré volviendo bulímica?". La Enfermera Roberto pasa por ahí y me responde: "No querida, no es bulimia. Es empacho." Estoy más tranquila. Y sin dolor. Pero me siento triste. Melancolía post-vómito, pienso. Y me duermo. A la mañana siguiente la tristeza sigue. Descubrir que todo ha engordado en mí después de las fiestas, menos mi cuenta corriente, no ayuda a quitarme la tristeza. ¿Qué hacer? Decido llamar a una amiga lista. Le cuento. De repente me descubro soltándole un rollo que me sorprende a mi misma sobre el tiempo. Le digo, "de un momento a otro estás en otro año y el minuto, no, el segundo anterior es ¡el año pasado! No es lógico. Es un salto sin salto. No entiendo por qué estoy en otro año. ¡No lo entiendo! No tengo ganas de hacer nada, ni siquiera me he peinado hoy, solo tengo ganas de llorar y de averiguar por qué el tiempo ha pasado así. (Comienzo a llorar) No entiendo el tiempo, la puñetera cuarta dimensión. Sé lo que me vas a decir, lo leí en wikipedia hace un ratito, y ya sé que el tiempo no es una magnitud idéntica para cualquier observador y que es posible que la gravedad no sea sino una manifestación de la curvatura espacio-tiempo, sé, gracias a wikipedia, que la concepción lineal del tiempo no existe en todas las culturas sino que hay concepciones cíclicas de las que hablaron los estoicos y hasta Nietzsche que afirman que el mundo se extingue para volver a crearse y que eso se conecta con el teorema de la recurrencia de Poincaré, pero yo me miro en el espejo y  siento que la cuarta dimensión me envejece las curvaturas y no sé cómo voy a extinguirme para volver a crearme si no tengo dinero para una cirugía y no tengo ganas de nadaaa" A estas alturas ya estaba berreando. Ella trata de tranquilizarme. "Cariño, no pasa nada. Es el esplín" "¿Y qué tiene que ver el banana split con esto?" Le digo yo pensando en el riquísimo postre a base de helado y plátanos y crema y chocolate, pero ella me saca de mi error y me dice que no es el helado que se llama banana split, que es otra cosa "Ah", digo entre sollozos, mientras ella repite "es esplín, esplín, esplín". "¿Y eso qué es? No me hables raro hoy, por favor... ¿Es grave?" Yo sigo llorando y ella sigue tratando de tranquilizarme. Me dice que el banana esplín es como una melancolía y un hastío y una falta de interés y de ilusión por las cosas y que Baudelaire habla de él, y que si esto y aquello... Cuando se pone así no puede parar y me recitó poemas enteros de Baudelaire. En fin, que ella me soltó el rollo también a mí. Y lo peor es que no me explicó cómo se coge ni cómo se quita el banana esplín, no el postre sino el de Baudelaire. Al día siguiente tomo una determinación: el lunes sin falta iré a la peluquería, me digo. Que buena falta me hacía, la verdad. Lo hice. Pero no me sirvió de nada. Adelgazó un poco más mi cuenta y ni las revistas ni verme guapa pudieron con la tristeza y las ganas de vomitar que de nuevo me estaban entrando. Decidí no vomitar e ir al cine. Busqué una película en la que estuviera Luis Tosar. La encontré. "También la lluvia", dirigida por Icíar Bollaín. Y fui a verla. Tengo que decir que la película es muy buena, pero no me quitó el banana esplín, y aunque no es buena para eso, la recomiendo. De hecho, después de verla me dije, “Cariño (porque cuando estoy un poco triste me trato bien) cada vez comprendes menos el tiempo pero te gusta más Luis Tosar.” Cuando llegué a casa me puse delante del ordenador y busqué películas por internet. Necesitaba con desesperación una comedia. Encontré "Connie y Carla" con Nia Vardalos y Toni Collette. Queridos y queridas internautas, no sé si es buena o no. Pero me reí mucho. Decidí que eso significa que mi banana esplín terminó. Ahora puedo vivir este 2011 más tranquila, aunque siga sin entender el tiempo y esas cosas.
 
                                                                                         La rubia tonta

miércoles, 1 de diciembre de 2010

18 comidas

¿Se puede criticar una película sin haberla visto? Yo puedo. Incluso mejor que si la he visto. Porque no me ciega la pasión. Por ejemplo, no ví La Pasión de Mel Gibson. ¿Por qué? Porque era una película morbosa. Calificar de morbosa a una película que no has visto es criticarla ¿no?
Supongo que eso no está bien. Lo supongo gracias a mis amigos. Mis amigos me dicen que criticar sin ver es tener prejuicios. Y creo que me ha pasado muchas veces. Casi siempre para mal. De la película. Quiero decir que casi siempre era para criticar mal a la película, no que estuviera mal que no la viera aunque a lo mejor sí estaba mal, pero nunca lo supe porque no la vi. La película. No sé qué película. Una película cualquiera. La que yo había decidido que era mala, morbosa o aburrida. Sin verla, o sea... (La Enfermera Roberto que lee por encima de mi hombro lo que escribo me dice que no se entiende nada, pero yo creo que está claro ¿verdad? Me refiero a la película que no es una en concreto aunque cuando sucede sí es una en concreto pero es un ejemplo. Bueno, no importa. Sigo). Hoy quiero volver a hacerlo, pero al revés. No, querida Enfermera Roberto, no hablo de sexo. Quiero decir que hoy quiero criticar para bien una película que no he visto. Lo siento por mis amigos, que me dicen que no quieren que sea prejuiciosa. Espero que no se molesten mucho. Voy a tener prejuicios. A propósito. Allá voy:
Creo que 18 comidas, dirigida por Jorge Coira, es una buena película. ¿Por qué es una buena película? Voy a desarrollarlo. Porque seré prejuiciosa, pero con argumentos. Yo creo que es una película apetecible porque habla de comida, y la mayor parte de las películas que tienen una palabra en su título relacionada con el acto de comer son buenas. Está científicamente comprobado. ¿Lo dudas, mi querido y desconocido internauta? Tengo pruebas. ¿Era o no era buena El festín de Babette? ¿Y Comer, beber, amar o El banquete de bodas? ¿A que eran buen cine? Entonces ¿por qué no va a ser buena 18 comidas? Por si este argumento no fuera suficiente, tengo más. Está Luis Tosar. Y él siempre es un buen argumento. Y está la página web, que es muy bonita, otro argumento. Y que de las películas que hablan de comida siempre se sale con ganas de comer, otro argumento. ¿Ves como hay argumentos de sobra para ver 18 comidas? Yo voy a ir a verla.

Además, estoy convencida de que esta película te ayuda a autoayudarte. Pero para eso no tengo argumentos. Todavía.

                La Rubia Tonta


lunes, 8 de noviembre de 2010

Culpable y rubia

No estoy escribiendo casi. Me siento culpable. Rubia y culpable. O culpable y rubia. (De ahí el título que le he puesto a la entrada, aunque la culpabilidad es algo tan antiguo, que comenzó en la Biblia, que es superantigua, que no sé si debería haberle puesto ese título. Lo de la Biblia y la culpa me recuerda a Eva y la manzana. Es una historia que hace pensar ¿no? ¿Sería Eva rubia? Aunque si es cierto que descendemos del mono lo más normal sería que fuera morena y con una gran necesidad de depilación láser. Pensar en la antigüedad es perturbador. Si yo hubiera nacido en la antigüedad ¿cómo me depilaría? ¿Sabría escribir? Desde luego, no podría estar escribiendo esto. Es asombroso pensar que en la antigüedad no habían ni cine ni ordenadores.Había cosas más primitvas como pinzas para depilarse o gente que contaba historias. Por eso voy a dejar de hablar de la antigüedad un ratito. Aunque es un tema apasionante. Y grande, porque es antigüedad casi cualquier cosa que no sea ahora. Por ejemplo, la moda otoño-invierno del año pasado ya es antigüedad. Incluso la de primavera-verano de esta primavera-verano pasados. ¿No es impresionante? Hay más antigüedad que casi cualquier otra cosa. La antigüedad es enorme.)
Iba por la culpa. Es horrible. Para quitármela un poco el otro día saqué de la biblioteca una película porque me dije "mira, ya que no estás yendo al cine, al menos ves un DVD" Yo sé que no es lo mismo. De hecho, me siento totalmente diferente. Porque me siento en mi sofá. Y más bien la mayor parte de las veces me tumbo. Bueno, alquilé una de Ventura Pons que se llama "Actrices". No la había visto. ¡Hay tantas que no he visto! Durante una época pensé que tenía que ponerme al día y lo intenté por orden cronológico, pero comenzar con el cine mudo me dio sueño, lo llevé muy bien con Meliès (que es cortito y hacía cosas graciosas) pero fatal con "El acorazado Potemkin" y con "El nacimiento de una nación". Yo sé que son muy buenas, me lo dicen mis amigos y lo leo en los libros, pero yo me duermo. Así que me dije "¿y si voy por orden alfabético?" Tengo que decir que es un sistema que da problemas. ¿Por orden alfabético de título, de director, de actores principales, de país productor? No fui capaz de decidirme. Y aunque lo abandoné, cuando me encuentro una película cuyo título comienza por la A me siento feliz, como poniendo un orden en mi vida. El caso es que la saqué de la biblioteca. Quería verla en versión original, en catalán, y subtitulada en castellano. No pude. Ni tampoco verla en castellano. El dvd no me dejó. La ví en catalán con subtítulos en inglés. Y no sé ni catalán ni inglés. ¡Pero la entendí! Creo que es la magia del cine. Y de que el catalán no sea euskera ni el inglés se escriba en cirílico. Salvé todos los obstáculos y de ello me siento orgullosa, aunque creo que deberían cuidar más los detalles los señores y señoras fabricantes de dvds. 
Y saqué una lección, solo que ahora no la recuerdo bien, aunque quizá podría resumirse en esta reflexión: nada de esto me habría sucedido con el cine mudo. Y ahora, querría preguntarte a tí, desconocido internauta: ¿crees que debo volver a intentarlo con el cine mudo? 
La Rubia Tonta 

martes, 26 de octubre de 2010

Pequeñas suposiciones

Vale. O bien. O tal vez. No se, hoy estoy dudoso. Pero en fin, hoy, en mi sección, vamos a tratar (redobles) (redobles) el por que de los conductores y sus insultos entre ellos. Sí. Probablemente no os hayáis parado a pensar (o quizás sí) por que se insultan tanto y tan fuerte, y tan... bueno, y tan. Pues voy a elaborar mis teorias.

Teoria 1: Quizás se cabreen tanto que no controlen lo que dicen, lo que se conoce en el ámbito científico como el síndrome del huevo frito. Sí, no me digáis porqué, yo no lo he inventado.

Teoria 2: Bueno, la segunda teoría es que el ambientador del coche tenga algún tipo de efecto alucinógeno y acabe trastocando las neuronas del conductor, lo que le hace decir cosas de las que luego se arrepentirá (0 no). En realidad, lógicamente o como és lógico, si el coche no tiene ambientador, me temo que la causa es otra.

Teoría 3: Si el coche tiene algún tipo de almohadilla en el asiento para que no se ensucie, o el respaldo está colocado en una extraña posición, puede que el riego cerebral no llegue debidamente, haciendo reaccionar al conductor de una manera poco habitual.

Espero que, cuando veáis sufrir a alguien estos efectos le habléis de mis teorias.

Atentamente,

el Dr. Pipas Pochas

jueves, 21 de octubre de 2010

Gorilas en la niebla...o perlas en la mierda.

Ella está de espaldas a la puerta, vestida con lo que parece un pareo improvisado. Está colocando balas en el cargador de su pistola. Entra él, el torso desnudo, ella lo mira por encima del hombro y sigue con su trabajo. El le pone la mano en el brazo y ella, de repente, se la retuerce para obligarlo a arrodillarse.
-Aunque me rompas la muñeca, voy a besarte- dice él incongruentemente, porque está mucho más abajo de ella. Entonces ella lo corrige arrodillándose ante él y se besan despacito mientras se tumban en el suelo, él encima de ella.

Es extraño, ella es preciosa, alta, de ojos azules, unos carnosos labios imposibles, unos muslos esculturales, pero es a él a quien miras. También es muy hermoso. Se mueve lentamente sobre ella mientras la besa, es curioso cómo lo hace. La cámara se demora en la caricia que ella desliza por su brazo musculoso, en la forma en que toma posesión de él atrapando con su pierna las de él.

De repente, ella hace un quiebro y se coloca a horcajadas encima suyo, está claro quien manda pero, sorprendentemente, él no juega a desafiarla ni a rendirse, sencillamente parece que la quiere como es. Ella se inclina a besarlo de nuevo. Entonces lo agarra del cuello rudamente, no lo deja moverse un milímetro, y comienza a bajar poco a poco por su cuerpo saliéndose del encuadre.

Extrañamente, la cámara no la sigue nunca, están decididos a mostrárnoslo a él, su cuerpo, su placer, toda una novedad. Y porque estamos viéndole a él sujeto por la mano de ella, advertimos enseguida que ella ha debido morderle una tetilla porque él pone cara de dolor...aunque parece dispuesto a llegar donde haga falta.

Ella sube de nuevo hasta su boca, le besa mientras su mano acaricia el brazo de él hasta llegar a su muñeca...y en un movimiento tan rápido que casi no se entiende, saca de la nada unas esposas y le ata el brazo a la pata de la cama, saltando enseguida fuera de su alcance.

Êl se incorpora sorprendido mirándose la mano, la mira a ella y le dice:
- No esperaba esto, pero si lo quieres así estoy dispuesto.

Pero ella no quiere acostarse con él, sólo quería impedir que la siguiera. Fin de la escena.


Y ¿de donde sale todo esto? De una película infumable que me tragué porque a veces pasa eso, la tele te abduce y terminas viendo cosas que hubieras jurado ante Dios que nunca te rebajarías a mirar. La peli en cuestión es Tom Raider 2, ella es la aguerrida y escultural Angelina Jolie y él, un Gerard Butler en estado de gracia física. Y no, no veáis el resto, no vale la pena. Como mucho echadle un vistazo a esta escena (está sobre la mitad del metraje). Pero sí he aprendido una cosa importante:

De cualquier mierda se pueden sacar perlas...o no.

lunes, 18 de octubre de 2010

Padres y cine, un imposible.

Lo siento, lo siento mucho pero no puedo escribir nada de cine porque no estoy yendo al cine!! Podría ver algo en casa, la verdad, con eso de la pantalla gigante las películas se ven muy bien (aunque no se escuchen igual, no tengo home cinema de ese). Pero me ha dado por la series, me permiten enamorarme de los personajes y sus peripecias, seguirles en el deambular de la vida, casi se convierten en alguien de la familia.

Cada noche nos sentamos a cenar con ellos, ansiosos de saber qué les va a pasar hoy, con qué se van a encontrar, cómo van a hacerte reír. Acabas teniéndoles más cariño que a tus vecinos...y a veces a tus padres!!

Quizá porque nuestra casa está llena de niños (dos que parecen trescientos) no podemos elegir una película cualquiera, podríamos volver a encontrarnos con lo que nos pasó con la película "Lila Dice.." (muy recomendable, por cierto) que empezamos a ver con los nanos para tener que quitarla al poco porque todo lo que lila decía eran procacidades sexuales de alto nivel que nos avergonzaban mucho... a nosotros, los niños estaban tan panchos! Como no queremos acabar viendo todas las noches pelis de dibujos (las que realmente valen la pena, las de Pixar, nos las sabemos de memoria), nos hemos decantado por las series para toda la familia y con eso vamos alimentando nuestra sed cinéfila.

O sea que, padres del mundo, tenéis dos opciones: la del Duérmete niño del Estivill (que hay tener un corazón duro para ponerla en práctica, la verdad) o las series para to quisqui...y ya vendrán tiempos mejores (cuando se hayan ido a la Universidad!). Y demos gracias al Señor (o a quien os de la gana) de que estemos en la época dorada de las series y no tengamos que conformarnos con Verano Azul.

domingo, 17 de octubre de 2010

Gru (mas o menos)

Vale... Hoy os voy a hablar sobre una película que seguramente todos conozcáis, y, si no la conocéis...bueno, para eso está esta entrada. Bien. El titulo es.....Gru, mi villano favorito. Probablemente algunos piensen que voy a discutir sobre el nombre "Gru", pero, en fin, hoy no voy a entrar en eso. Voy a hacer una breve y superficial visualización. Es una película que no está ni bien ni mal, ni divertida ni aburrida, no es ni dulce ni salada, el adjetivo es....nada, no hay ningún adjetivo, así que quedaos con la idea de que es algo que podeis ir a ver.... probablemente. La verdad es que no me centré mucho en la película, porque hubieron distintos factores que me distrajeron:
1(el primero): Una persona que no paraba de decir ooohhhhhh.....aaaahhhhhh...uyyyyyyy, y demás ruidos desconcertantes con cada cosa que pasaba en la pantalla.

2(en segundo lugar): típica familia que viene no a ver la película, nooooo, vienen a hacer ruido. Estaba la madre regañando, dándole los bocadillos a los niños (los cuales estaban envueltos en papel de plata) y los niños tan campantes, haciendo unos debates sobre la repartición de las patatas fritas.

3(y por último): Gente entrando en la sala sin previo aviso, a mitad de la película. Y cuando digo a mitad digo media hora después.

Así que, bueno, mi charla de hoy ha sido más sobre la fauna cinéfila que sobre la película en cuestión...que se le va a hacer...

Atentamente, el Dr.Pipas Pochas

lunes, 11 de octubre de 2010

Abducida por Elektra

No era una buena historia, concretamente uno de sus giros era inverosímil, pero algo me abdujo y me quedé enganchada a la película. Quizá era que la cogí empezada y eso le dio un carácter de intriga, de no saber, que la hizo interesante. O puede que fuera la actriz, muy hermosa, hierática, hermética, y viviendo cosas raras que yo no comprendía.

Puede que fuera el ritmo pausado, a veces cortado, o la fotografía tan nítida, con esos paisajes preciosos, no sé. O a lo mejor me pudo ver a una mujer protagonista realmente fuerte, capaz de matar con sus manos (o con lo que le echaran por delante) sin un gesto de la cara y que, sin embargo, no podía dormir por las noches recordando su infancia.

No sé que tuvo Elektra que me quedé hasta las tantas viéndola, aunque al final quisiera matar al director y todo su equipo por la ropa con que la vistieron para la batalla final, aunque tuviera todo el tiempo la sensación de estar viendo una tontada proveniente de algún videojuego reciclado, aunque no la entendiera del todo.

A veces pasa eso: algo te cautiva, algo que sabes que no merece tu atención, que no vale el tiempo que le dedicas, pero te quedas, como en una relación falluca, o comiendo un postre que sabes que te sentará mal, o trasnochando a pesar de no estarte divirtiendo. Qué le vamos a hacer, la vida no suele ser ni coherente ni razonada y, como ya dijo Willy Wilder en su maravillosa película: "Nadie es perfecto". Recuérdalo la próxima vez que te equivoques.


viernes, 8 de octubre de 2010

Lo que se han gastado en Resident Evil

va-le. A ver. Quién ha visto Resident Evil? Yo. Para empezar vamos a orientar a los afortunados que no la hayan visto: es el fin del mundo porque los zombies se han apoderado de él. No os diré más por si (a pesar de mis advertencias) queréis verla. Bueno. Con un mal argumento (para mi gusto), podemos describir a ésta película con siete observaciones:
-Es el fin del mundo pero tienen sombra de ojos
-És el fin del mundo pero ellos tienen agua potable
-Escalan paredes con tacones
-Cuando encuentran un arma, todas tienen un sistema moderníssssimo, que hace que no se les gasten las balas nunca.
-Todos van bien peinados (a pesar de que es el fin del mundo)
-Todos los vehículos que se encuentran tienen gasolina i llaves y lo que haga falta para arrancarlo.
-Luego aparece un personaje con... bueno no lo diré

Y esta és mi aportación a vuestra salud mental.

lunes, 4 de octubre de 2010

Marilyn poeta


¿Os habéis enterado? Las rubias tenemos sentimientos, y hasta los escribimos. Marilyn Monroe escribía. Si miráis en google comprobaréis que es, seguramente, una de las actrices que aparece leyendo en más fotos. ¡En una de ellas incluso se atreve con el "Ulises" de James Joyce! Con todas estas pruebas científicas de que

a) sabía leer

b) lo hacía

todavía se la siguió considerando tonta. Me parece que voy a llegar a la conclusión de que es muy difícil para las personas humanas romper prejuicios. Con lo bonito que es dejarse sorprender por el misterio que siempre son los otros, oyes.
¿Os compraréis su libro? ¿No es un poco triste todo esto? Yo he tenido que tomarme una tila para relajarme. ¿Será que solo me van a tomar en serio los demás post-mortem?

Pues eso.

miércoles, 29 de septiembre de 2010


He leído las dos entradas nuevas de esta supermaravillosa iniciativa. Y estoy impresionada por el nivel de las colaboraciones. Y pido disculpas por mi ausencia. Reconozco que me ha costado volver a entrar al blog, crearme una cuenta, acertar en dónde tenía que clicar para poder escribir mis colaboraciones, etc. (Digamos que llevo toda la mañana de la huelga general en eso. Por cierto, como estamos en huelga he decidido no ir en todo el día ni una sola vez a la peluquería. Pero me gustaría preguntar a mis compañeros y compañeras si en un día como hoy se le permite a una peinarse y dedicar un tiempo al arreglo personal o la cosa es más bien como el sabat. Ante la duda estoy todavía en pijama, pero no sé cuánto tiempo más aguantaré). No sé por dónde iba. No importa. Digo que llevo un tiempo alejada del mundo audiovisual. Pero puedo decirle a Seki (¿puedo llamarte así? es más corto) que debería apuntar tres series más por lo menos en su lista: A dos metros bajo tierra (ya un clásico), Mad men y otra cuyo nombre no recuerdo pero que es buenísima. En cuanto lo recuerde lo apunto. Voy a reflexionar con toda la intensidad que pueda en lo que dices de la realidad y las series. Creo que se puede aplicar a cualquier cosa, por ejemplo, un libro o revista, que los puedes cerrar cuando quieras y hasta tirar al cubo de la basura, arrancarles páginas, recortarles fotos y subrayarlos y no se quejan. Yo he intentado alguna de estas cosas con personas humanas y se me han quejado sistemáticamente. La realidad es más difícil. Esa es mi conclusión.
En cuanto a Parla (¿me dejarías tú también que te llame así? quiero decir Parla, no Seki, o sea, cortar un poco el nombre, o más bien llamarte por el nombre y no por nombre y apellido) creo que tiene básicamente razón. Nos meten en cajones para que no salgamos de ahí, dejamos que lo hagan y ahsta nosotros y nosotras nos metemos en ellos con tranquilidad. Los cajones tranquilizan. Al menos mentalmente. Porque en la realidad (vuelvo a ella) suelen estar desordenados. Los míos tienden siempre al desorden. Como toda mi casa. Yo diría incluso que como toda mi vida. Un amigo científico me dijo que eso es la entropía. Nunca imaginé que una palabra científica sirviera para explicar lo que a veces me cuesta encontrar algo. En fin, que incluso en la realidad los cajones son más complicados de lo que pretendemos en nuestros cajones mentales. Por eso tengo otra conclusión: los cajones mentales son últiles, pero no son la realidad y no hay que confundirlos. La prueba científica es que los mentales no se desordenan y los otros sí. Esta segunda conclusión se podría llamar "la realidad es más difícil 2". Y se nos olvida mucho. Eso se llama amnesia ¿no?
Otro día os hablaré de una cosa que escuché en Mad men que me ha dejado pensativa. Tengo que volver a oírla y copiarla para contárosla. Y a ver si voy al cine proximamente.
Muchos besos.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cuidadito con las series

¡¡Cuidado con las series, os lo digo de verdad, mucho cuidado con las series!! Porque parece que una va a pasar un rato delante del televisor para no pensar en ná y de repente, sin comerlo ni beberlo, te han abducido como quien no quiere la cosa y tu vida ya no es tu vida y pasas a interesarte por una gente que no sólo no conoces sino que además ¡no existe!

¿Hay algo más patético que enamorarte de una persona bidimensional que siempre ves más pequeñita que tú ( a menos que tengas una tele de 5.000 pulgadas, lo cual debe asustar mogollón), de la que no sabes si le huele el aliento y que, pa colmo, no es de verdad?

Pero claro, te los eligen tan bonicos, con unas vidas tan interesantes, unos conflictos tan claros (porque tu a veces te sientes como rara, como...digamoooooos....mal, por ejemplo, pero no tienes ni puta idea de qué leches te pasa) y es todo tan brillante, tan aparente, tan lineal, tan lejano y no duele, ni molesta, ni te pide agua, ni tienes que hacerle la cena, ni lavarle los piececicos, ni obligarle a recoger lo juguetes, ni prestarle pasta ni ná, de ná, que te quedas enganchá por siempre jamás.

Pa colmo con el dvd o el ordenador puedes parar la acción cuando te da la gana, no como en la vida real, y te puedes recrear en los detalles, que si mira que mirada tan preciosa tiene aquí, que si voy a tirar para atrás que no me he enterao bien de lo que le decía, que paro que estoy cansá. ¡Ojalá se pudieran hacer estas cosas en la vida real, ponerle la pausa al nano cuando se pone borde y tu no estás para tontás, o rebobinar para ver si has entendido bien las condiciones de la hipoteca, o lo estoy pasando tan bien en este momento que voy a poner el slow pa disfrutarlo más. Vamos, que no hay color. Por eso, mi consejo de hoy es ¡mucho cuidado con las series de televisión, mucho cuidado!!

PD. Y si lo que queréis es huir de vuestra vida a pesar de mi consejo ahí van unas cuantas pa ir abriendo boca:
Dexter (una de asesino con el que empatizas, pa cagarse), cómo conocí a vuestra madre (de mucha risa, la verdad, si la ves entera), the big bang theory (tiene su punto, y a mí me gusta mucho el lenguaje chorra científico), doctor en Alaska (porque sí, es un clásico), Life (es que es mu curiosa, y dura poco), Aida (son muy bestias, es lo que tiene), true blood (es todo tan feo que te alegras de vivir en tu vida)...y no me acuerdo de más porque me enganché con Bones (que a ver cuándo se acuestan estos ya que nos tienen fritos) y es muy tarde!

(Y otro día os contaré por qué hablo de tv en un blog de cine, aparte de porque me da la gana).